MI AUTOBIOGRAFÍA
En
el presente escrito hablaré acerca de los aspectos más significativos que
marcaron mi vida, no está de más mencionar que en varios de los aspectos me
apoyaré sobre lo que mis papás también recordaban y en las imágenes y recuerdos
que tengo, hasta llegar a la edad en la que me encuentro actualmente (19 años),
mencionando además algunas experiencias que, de una forma u otra, me condujeron
a ser la persona que hoy en día soy.
Mi
nombre es Hilda Karen Valencia Aranda, nací el día 14 de abril de 1995 en la
ciudad de Xicotepec de Juárez Puebla, mis padres son Hilda Aranda Flores y
Jorge Alberto Valencia Osalde y tengo solamente un hermano llamado Jorge, al
cual, a pesar de las discusiones que llegamos a tener, admiro, quiero muchísimo
y le agradezco la ayuda que constantemente me brinda.
Mis
padres recuerdan con mucho cariño y orgullo que desde la edad de 1 año, yo quise caminar en lugar de, lo
que es de lo más normal, gatear y lo conseguí durante ese tiempo; lo anterior,
además de provocar muchas caídas y llantos inconsolables me representó un gran
reto que quería lograr para superarme, lo que considero que conllevó a que sea
actualmente una persona segura a la que le gusta afrontar obstáculos y ser
independiente en la mayor medida de lo posible.
Ellos me han festejado diversos acontecimientos, los cuales son: bautizo,
primera comunión, confirmación, graduaciones y, los más importantes, todos mis
cumpleaños; estos últimos, son los que recuerdo con especial aprecio ya que mis
padres todo el tiempo tratan de darme lo mejor y también porque la mayoría de
mi familia siempre asiste para celebrar conmigo estos días tan significativos
para mí.
Con
el paso del tiempo fui ganando una confianza cada vez mayor para caminar y
posteriormente para correr. Otro aspecto que tendría hasta hoy en día es
levantarme temprano sin que nadie me lo tenga que decir, lo que se debió a que
durante mis primeros años de vida mi mamá siempre me dejaba lista (bañada,
vestida y peinada) a las 6 de la mañana, hora a la que ella se tenía que ir a
trabajar junto con mi papá (era tan temprano porque el lugar en donde
trabajaban mis padres estaba a casi 30 min. de mi casa); como todavía no iba a
la escuela, me quedaba viendo la televisión, jugando con mi hermano (los días
que no tenía que presentarse a clases o antes de que se fuera a la escuela), y
después me trasladaba a la casa de mi abuela materna Honoria para hacernos
compañía mientras ella hacía los quehaceres. Mi abuela, después de mis papás y
hermano, es la persona más cercana a mí, y gracias a ella toda nuestra vida es
mucho más fácil pues ella, entre muchas otras cosas, nos ayuda a: preparar la
comida, lavar la ropa, mantener las cosas de nuestros cuartos en su lugar,
barrer la casa y algo que le estaré agradecida siempre es que nos da excelentes
consejos para ser mejores personas, así como un amor incondicional.
Cuando
cumplí 4 años mi vida dio un giro
totalmente inesperado y nuevo para mí, era
el momento de ingresar a la primera de muchas escuelas: el jardín de niños “José
Catarino Peniche” (la razón por la cual no entré antes es debido a que mis papás se negaron), esta institución
me brindó muchísimos aprendizajes pues tuve a 2 excelentes maestras que durante
toda mi estancia de 2 años me enseñaron de una manera fácil y cariñosa (en
especial la maestra Marta). Otra de las personas con la que conviví por varios
años fue con la señora Elvira, podría decirse que ella era mi nana porque se
encargaba de ir a dejarme y traerme cuando salía de clases.
Antes
de concluir el preescolar, mis padres, al ser maestros, consideraron que yo ya
debía de saber leer y escribir pues ellos no querían que me atrasara.
El
siguiente paso de mi formación escolar fue en la primaria “Emperador
Cuauhtémoc”, fue un período muy importante en mi vida pues conocí a personas
increíbles que hasta ahora son mis amigos (con los que pasé momentos llenos de
diversión pues siempre estábamos juntos y nos apoyábamos en todo lo que
hacíamos).
Creo
que a los 10 años u 11 años desarrollé la habilidad, que
hasta hoy poseo, de escribir con ambas manos, lo cual se presentó porque aunque
mi mamá me decía que solo escribiera con la derecha yo la desobedecía. Además
creció mi interés por ver películas y escuchar música (en
especial de comedia y pop, respectivamente). Mientras me encontraba de
vacaciones, mis padres y tíos iniciaron la tradición de comprarnos a mí y a mis
primos libros de verano para entretenernos, creo que inconscientemente el
ayudarles a mis primos a resolverlos generó en mí un deseo por enseñarles a
realizar sus actividades, porque cuando lo lograban y me agradecían, sentía una
gran satisfacción al haberles ayudado.
Durante
el tiempo en el que estuve en la primaria comencé a destacarme en los primeros
lugares de aprovechamiento, gracias a mi dedicación y esfuerzo constantes así
como también al apoyo incondicional de mis padres y de mi hermano. Creo que mi
buen desempeño en la escuela fue debido a que mi hermano siempre ha sido una
persona muy inteligente y yo quería seguir su gran ejemplo y sobresalir por mí
misma.
A
los 13 años continuó mi educación en
la secundaria general “Francisco González Bocanegra” y fue aquí donde descubrí
el que sería mi deporte favorito: básquetbol. Cuando estaba con mis primos me
tomaba más en serio el papel de ser maestra cuando jugábamos a la “escuelita”.
Durante mi paso por este nivel educativo, y gracias a mi hermano, encontré un
enorme interés por el idioma inglés, el cual sigo practicando por medio de
libros (en especial de ciencia ficción), películas, series de televisión y
música. Un momento que me llenó de orgullo fue que el día de mi graduación, a
los 15 años, participé en la escolta
oficial (además de que era uno de los más grandes anhelos de mis padres).
Para
la edad de 16 años mis padres me
inscribieron al COBAEP (Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla) Plantel
11, y ya podía visualizarme estudiando solamente 2 carreras: Docencia e
Idiomas. Cuando me encontraba en mis ratos libres, me gustaba ayudarles a mis
padres con las cosas de su escuela (ir a apoyarlos a sus cooperativas escolares
a vender, calificar exámenes y asignarles un número, sacar promedios finales,
por mencionar algunos aspectos; al mismo tiempo, observaba muchas de las cosas
que mis padres hacían en cuanto a su trabajo, lo que llamaba mucho mi atención
y se me hacía interesante).
Hoy
en día, a los 19 años, me encuentro iniciando
mi 3er semestre en la Escuela Normal de Huauchinango y ya puedo afirmar que he
aprendido muchísimas cosas, lo cual es excelente, pues ese es el punto de estar
aquí, el analizar y adquirir en la mayor medida de lo posible nuevos
aprendizajes que pueda utilizar si de verdad quiero convertirme en una
educadora capaz de lograr que sus alumnos desarrollen competencias. Sé que el
camino no será nada fácil, pues tiene sus obstáculos como en todo, pero cada
vez me siento más segura de que esta es la profesión que deseo ejercer en un
futuro cada vez más cercano; tengo muy en claro que para ello debo contar con un
amplio conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores. Con
respecto a la personalidad que me caracteriza, considero que mis mayores
virtudes son: ser tranquila, honesta, responsable, trabajadora, respetuosa,
inteligente, amable y graciosa; en relación a mis debilidades se encuentran:
enojarme con facilidad, ser sentida con los demás y no saber escuchar.
Los hobbies que tengo son los siguientes: estar y platicar constantemente con mi familia (ya sea saliendo de viaje o simplemente estando en la sala), escuchar música (mi género favorito es el pop), ver películas y series de televisión preferentemente en inglés (siendo el drama, la acción y la comedia mis géneros preferidos), leer libros de ciencia ficción, salir a pasear con mis primos, jugar con mi perro, estar en el internet y jugar baloncesto o practicar algún otro deporte los fines de semana.
