miércoles, 20 de agosto de 2014

Mi Autobiografía


MI AUTOBIOGRAFÍA

En el presente escrito hablaré acerca de los aspectos más significativos que marcaron mi vida, no está de más mencionar que en varios de los aspectos me apoyaré sobre lo que mis papás también recordaban y en las imágenes y recuerdos que tengo, hasta llegar a la edad en la que me encuentro actualmente (19 años), mencionando además algunas experiencias que, de una forma u otra, me condujeron a ser la persona que hoy en día soy.

Mi nombre es Hilda Karen Valencia Aranda, nací el día 14 de abril de 1995 en la ciudad de Xicotepec de Juárez Puebla, mis padres son Hilda Aranda Flores y Jorge Alberto Valencia Osalde y tengo solamente un hermano llamado Jorge, al cual, a pesar de las discusiones que llegamos a tener, admiro, quiero muchísimo y le agradezco la ayuda que constantemente me brinda.

Mis padres recuerdan con mucho cariño y orgullo que desde la edad de 1 año, yo quise caminar en lugar de, lo que es de lo más normal, gatear y lo conseguí durante ese tiempo; lo anterior, además de provocar muchas caídas y llantos inconsolables me representó un gran reto que quería lograr para superarme, lo que considero que conllevó a que sea actualmente una persona segura a la que le gusta afrontar obstáculos y ser independiente en la mayor medida de lo posible.

Ellos me han festejado diversos acontecimientos, los cuales son: bautizo, primera comunión, confirmación, graduaciones y, los más importantes, todos mis cumpleaños; estos últimos, son los que recuerdo con especial aprecio ya que mis padres todo el tiempo tratan de darme lo mejor y también porque la mayoría de mi familia siempre asiste para celebrar conmigo estos días tan significativos para mí.

Con el paso del tiempo fui ganando una confianza cada vez mayor para caminar y posteriormente para correr. Otro aspecto que tendría hasta hoy en día es levantarme temprano sin que nadie me lo tenga que decir, lo que se debió a que durante mis primeros años de vida mi mamá siempre me dejaba lista (bañada, vestida y peinada) a las 6 de la mañana, hora a la que ella se tenía que ir a trabajar junto con mi papá (era tan temprano porque el lugar en donde trabajaban mis padres estaba a casi 30 min. de mi casa); como todavía no iba a la escuela, me quedaba viendo la televisión, jugando con mi hermano (los días que no tenía que presentarse a clases o antes de que se fuera a la escuela), y después me trasladaba a la casa de mi abuela materna Honoria para hacernos compañía mientras ella hacía los quehaceres. Mi abuela, después de mis papás y hermano, es la persona más cercana a mí, y gracias a ella toda nuestra vida es mucho más fácil pues ella, entre muchas otras cosas, nos ayuda a: preparar la comida, lavar la ropa, mantener las cosas de nuestros cuartos en su lugar, barrer la casa y algo que le estaré agradecida siempre es que nos da excelentes consejos para ser mejores personas, así como un amor incondicional.

Cuando cumplí 4 años mi vida dio un giro totalmente inesperado y nuevo para   mí, era el momento de ingresar a la primera de muchas escuelas: el jardín de niños “José Catarino Peniche” (la razón por la cual no entré antes es debido a   que mis papás se negaron), esta institución me brindó muchísimos aprendizajes pues tuve a 2 excelentes maestras que durante toda mi estancia de 2 años me enseñaron de una manera fácil y cariñosa (en especial la maestra Marta). Otra de las personas con la que conviví por varios años fue con la señora Elvira, podría decirse que ella era mi nana porque se encargaba de ir a dejarme y traerme cuando salía de clases.

Antes de concluir el preescolar, mis padres, al ser maestros, consideraron que yo ya debía de saber leer y escribir pues ellos no querían que me atrasara.

El siguiente paso de mi formación escolar fue en la primaria “Emperador Cuauhtémoc”, fue un período muy importante en mi vida pues conocí a personas increíbles que hasta ahora son mis amigos (con los que pasé momentos llenos de diversión pues siempre estábamos juntos y nos apoyábamos en todo lo que hacíamos).

Creo que a los 10 años u 11 años desarrollé la habilidad, que hasta hoy poseo, de escribir con ambas manos, lo cual se presentó porque aunque mi mamá me decía que solo escribiera con la derecha yo la desobedecía. Además creció mi interés por ver películas y escuchar música (en especial de comedia y pop, respectivamente). Mientras me encontraba de vacaciones, mis padres y tíos iniciaron la tradición de comprarnos a mí y a mis primos libros de verano para entretenernos, creo que inconscientemente el ayudarles a mis primos a resolverlos generó en mí un deseo por enseñarles a realizar sus actividades, porque cuando lo lograban y me agradecían, sentía una gran satisfacción al haberles ayudado.

Durante el tiempo en el que estuve en la primaria comencé a destacarme en los primeros lugares de aprovechamiento, gracias a mi dedicación y esfuerzo constantes así como también al apoyo incondicional de mis padres y de mi hermano. Creo que mi buen desempeño en la escuela fue debido a que mi hermano siempre ha sido una persona muy inteligente y yo quería seguir su gran ejemplo y sobresalir por mí misma.

A los 13 años continuó mi educación en la secundaria general “Francisco González Bocanegra” y fue aquí donde descubrí el que sería mi deporte favorito: básquetbol. Cuando estaba con mis primos me tomaba más en serio el papel de ser maestra cuando jugábamos a la “escuelita”. Durante mi paso por este nivel educativo, y gracias a mi hermano, encontré un enorme interés por el idioma inglés, el cual sigo practicando por medio de libros (en especial de ciencia ficción), películas, series de televisión y música. Un momento que me llenó de orgullo fue que el día de mi graduación, a los 15 años, participé en la escolta oficial (además de que era uno de los más grandes anhelos de mis padres).

Para la edad de 16 años mis padres me inscribieron al COBAEP (Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla) Plantel 11, y ya podía visualizarme estudiando solamente 2 carreras: Docencia e Idiomas. Cuando me encontraba en mis ratos libres, me gustaba ayudarles a mis padres con las cosas de su escuela (ir a apoyarlos a sus cooperativas escolares a vender, calificar exámenes y asignarles un número, sacar promedios finales, por mencionar algunos aspectos; al mismo tiempo, observaba muchas de las cosas que mis padres hacían en cuanto a su trabajo, lo que llamaba mucho mi atención y se me hacía interesante).

Hoy en día, a los 19 años, me encuentro iniciando mi 3er semestre en la Escuela Normal de Huauchinango y ya puedo afirmar que he aprendido muchísimas cosas, lo cual es excelente, pues ese es el punto de estar aquí, el analizar y adquirir en la mayor medida de lo posible nuevos aprendizajes que pueda utilizar si de verdad quiero convertirme en una educadora capaz de lograr que sus alumnos desarrollen competencias. Sé que el camino no será nada fácil, pues tiene sus obstáculos como en todo, pero cada vez me siento más segura de que esta es la profesión que deseo ejercer en un futuro cada vez más cercano; tengo muy en claro que para ello debo contar con un amplio conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores. Con respecto a la personalidad que me caracteriza, considero que mis mayores virtudes son: ser tranquila, honesta, responsable, trabajadora, respetuosa, inteligente, amable y graciosa; en relación a mis debilidades se encuentran: enojarme con facilidad, ser sentida con los demás y no saber escuchar.
Los hobbies que tengo son los siguientes: estar y platicar constantemente con mi familia (ya sea saliendo de viaje o simplemente estando en la sala), escuchar música (mi género favorito es el pop), ver películas y series de televisión preferentemente en inglés (siendo el drama, la acción y la comedia mis géneros preferidos), leer libros de ciencia ficción, salir a pasear con mis primos, jugar con mi perro, estar en el internet y jugar baloncesto o practicar algún otro deporte los fines de semana.

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